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Cuidarse Para Cuidar: La Clave del Equilibrio Femenino


Hacer de todo,todo el tiempo y todo bien

Muchas veces aparecen las discusiones sobre las presiones que
vivimos las mujeres. Sentimos el tener que hacer todo y de todo. Es como si fuéramos un
superhéroe. Parecieera que nos levantamos y nos tenemos que poner el disfraz y salir a la lucha. De hecho, las empresas implementan constantemente programas. Estos programas ayudan a las mujeres a mantener un equilibrio saludable entre su vida afectiva y su vida laboral. No lo hacen porque sean buenitos. Lo hacen por el costo que implica el bajo rendimiento laboral de un mal equilibrio.


Claramente, la idea de ser superpoderosas y manejar múltiples variables al mismo tiempo suena maravilloso. Nos empodera, pero también agota.
Pareciera que hoy las mujeres, algunas por lo menos, creen que lo pueden
tener todo. Ser en todo exitosas y tener todo al mismo tiempo: matrimonio,
carrera, hijos, vacaciones, belleza, figuras espléndidas, vida social, etc.
Los superpoderes de cada una de nosotras son distintos. Esos
superpoderes, al menos gran parte de ellos, con el uso excesivo o abusivo se
agotan. Lo bueno es que se pueden recargar. Sí, como baterías. Pero eso lo
logramos solo si nos damos el tiempo, espacio necesario para hacerlo. Asi
como son distintos los superpoderes de cada úna, la modalidad de recarga
varía de mujer a mujer.

Y si aflojamos un poco…

Tal vez sea bueno que cada una se detenga y se ponga a reflexionar. Aunque podamos tenerlo todo, eso no quiere decir que debamos tenerlo todo. Menos aún, todo al mismo tiempo.

Y de dónde viene esa exigencia…

Primero vemos que la sociedad y los estereotipos de los medios nos
demandan ser superpoderosas. Pareciera que si no hacemos de todo y no
tenemos una vida repleta de actividades somos un fracaso. Después lo
internalizamos y viene desde bien adentro, ya parece propio.

El estar disponible para el otro es lindo, nos llena de gloria. Pero
cuando ese estar para el otro es a costa de mi propio yo, sacrifico mis sueños. Si es en desmedro de mis propios sueños, lastimo mi aparato psíquico y
me enfermo. Renunciar, ceder, tiene límites y hay momentos en los cuales
hay que saber decir basta. Si no nos escuchamos, si no respetamos nuestros
propios límites nos hacemos daño.

Es maravilloso ser una buena persona sólo que no debemos forzarnos
o torturarnos para probarlo. Es información sobre mí lo que yo hago. La
respuesta que obtengo es información sobre el otro. Si soy solidaria y el otro
responde con ignorancia, no está mal haber sido solidaria. Es información
sobre el otro no saber cómo responder a tu gesto. Nos hicimos a la idea.
Nosotros podemos cambiar nuestro pequeño círculo. También podemos cambiar la forma en que lidiamos con nuestras vidas. Aprendimos a elegir las batallas.

Cuidarse para cuidar


Es cuidarse para cuidar.Es ponerse como prioridad para estar disponible .No es egoísta ponerse a uno mismo primero, es sobrevivencia. Es, como nos dicen cuando estamos en un vuelo y anuncian turbulencias. Hay que ponerse la mascarilla en el avión cuando falta el aire. Sólo así podemos asistir a
otro. Sólo puedo asistir a otro si tengo aire.


Ya muchas hicimos las paces con dejar de intentar ser esa mujer
maravilla. Se nos destiñeron las estrellas del bombachudo. Por más que
demos vueltas alrededor de un círculo, no logramos cambiar el mundo. El
lazo mágico no retiene a los que no nos aman, ni frena a los malhechores.
Nos cansamos de volar y descubrimos que caminar con los pies descalzos en
la tierra es más lindo. ¡Vivimos mejor!

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