
A dos años de un antes y un después en nuestras vidas, elijo hablar de resiliencia. La resiliencia como la capacidad de transformar la adversidad en una nueva fortaleza cognitiva y emocional.La resiliencia no es ausencia de dolor.
Sí ,dos años de una fuga de monóxido de carbono que nos enfrentó a una realidad impensada recién mudados. Una fuga de monóxido de carbono nos dejó internados en el Hospital Italiano. Pero hoy no elijo enfocarme en el miedo; elijo hablar de los recursos que nos permitieron reestructurar nuestro camino.
¡Gracias infinitas!
Quiero agradecer profundamente a quienes se » pusieron la camiseta» . A quienes sostuvieron, escucharon y validaron nuestras emociones cuando más lo necesitábamos. Su apoyo social fue un pilar fundamental en nuestra recuperación.
En estos dos años aprendimos a reforzar y celebrar los progresos más que los logros, los abrazos más que las ausencias, y la esperanza adaptativa más que las certezas. Aprendimos que sanar no significa volver al estado inicial, sino reconstruir nuestra identidad a partir de lo que quedó.
Acá estamos. Más unidos que nunca. Un poco rotos, sí, pero bien remendados. Con cicatrices que cuentan nuestra historia: acá dolió, acá se rompió algo, pero acá también sanó. No son marcas de vulnerabilidad, sino la evidencia empírica de nuestra fuerza para seguir.
El accidente es parte de nuestra historia, pero no define nuestro autoconcepto. Nos define cómo procesamos la experiencia y nos levantamos. Hoy honramos la vida y la oportunidad de seguir participando de ella.
Acá estamos hoy, celebrando el presente. Este posteo es nuestro abrazo de gratitud para cada uno de ustedes, porque saber que estaban ahí hizo que el camino de regreso fuera mucho menos solitario. Gracias infinitas de corazón.
.
